jueves, 16 de abril de 2009

Cuatro segundos


En tan solo cuatro segundos...
te desnudo
sostén calzón botones vestido
o quizá al revés
¡Qué más da!
caen en vértigo al suelo.
Desnuda, perfectamente desnuda,
yo... aún vestido.

En tan sólo cuatro segundos tú me desnudas
cinturón pantalón calzoncillos calcetines
todo cae en vértigo.

Las bocas se buscan
tu lengua lame mis dientes
la dejo introducirse por mi torrente de saliva
las manos se escurren por todas partes
muslos caderas brazos dedos cuello orejas
todo quiero tocarlo
todo quieres tocarme
los segundos se prolongan
pasan los cuatro
pasan los ocho
pasa media hora
pasa la hora

y aunque el vértigo de la vida y su tiempo inexorable devore nuestras vidas
si para el reloj, digital o a cuerda,
o al revés
¿Qué más da!
Se detiene y todo parece que se disipa en bruma, pero no...
Acoplamiento de almas desnudas
de cuerpos antes vestidos
agobiados de sí mismos
que se entregan
se regalan
vertiéndose como manantial
el uno en el otro.







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